sábado 21 de junio de 2008

Nunca pudo elegir, nunca nada


BAGDAD OCCIDENTAL

Su corazón latía con más intensidad que la habitual, mientras sentía que a su alrededor todo vibraba. En sus ojos se notaba un brillo especial, no eran lágrimas, tampoco era felicidad, solamente un brillo diferente…

Ella comenzó con sus obligaciones diarias sin preocupación, ya que estaba acostumbrada a su rutina.
Llegó al mediodía con suficiente energía para bromear con sus compañeros, seductora por naturaleza manipulaba los hilos de sus títeres.

Fue un día normal, nadie hubiera pensado que ocurriría ese día tan corriente, sin embargo sucedió…

Su amor estaba lejos, pronto a su reencuentro, pero ella no se conformaba con sólo eso. No soportaba la idea de que todo fuese dispuesto por el tiempo.
Sus títeres eran sometidos con suavidad y frenesí, no era maldad, solamente una necesidad urgente a satisfacer.
El edificio donde se desempeñaba siempre fue exageradamente resistente, la organización brindaba seguridad, mas las verdades no son absolutas.

Su final se escribió en un segundo…

Un sonido irreconocible distrajo al grupo, los vidrios comenzaron a moverse milimétricamente. Todos y cada uno se pusieron de pie en escasos instantes mirándose entre si y a su entorno.
Otro sonido ocupó el aire: un estruendo muy grave les pareció venir desde pisos superiores. Luego una vibración aún mayor y el miedo filtrándose en la piel a través de los poros. Se dirigieron en manada hacia el ventanal.

Problemas complejos de difícil resolución, luces en el cielo, ruidos nuevos, explosiones, bombas, aviones, vida, muerte, gritos, silencio…

En un instante, ella, vivió la muerte. Recuerdos fugaces aparecieron dentro de su cráneo tal como una revolución de neuronas. Su infancia, sus juegos, su crecimiento, su desventaja, su amor; de lleno en un momento y después el desencanto.

Todo se derrumbó…


Diego Sebastián

"El futuro llegó hace rato"

Esta vez firmé con mi nombre!!! jeje