
El pibe de manos blandas y ojos duros: personaje ambiguo, caprichoso y bohemio por las mañanas ¿Lo conocen? Su existencia está repleta de vivencias sin sentido y de otras trascendentes. He aquí un momento de su existencia, queda en sus manos las trascendencia o el sin sentido de este relato...
AQUEL Y SU CAPRICHOSO EVENTO
-Debería estar en la cornisa de la vida- se dijo balbuceando.
Creyó que era posible y sólo bastaba con intentar. Intentó mirar el vacío de cerca y cada paso que daba sentía que caía más y más profundo.
Abrió los ojos mientras entraba en razón, apenas lograba divisar su alrededor cuando escuchó su voz, tierna y rasante aparecía entre el silencio. Las palabras indicadas para el concepto en cuestión, simplemente natural, simplemente perfección; todo eso sin decir nada.
Él levantó la vista y se encontró con algo más de lo que esperaba, allí, frente a él y a su disposición.
Era un muchacho débil que ya no sabía cómo había llegado ahí. Bajó su mirada y halló desesperación al ver que sus pies estaban al borde del precipicio más grande y temido. Luego giró su cabeza sin mover el cuerpo y la parte oscura del abismo divisó rostros danzantes con sus formas y colores, mas éstos no bailaban de alegría sino por ira, dolor, desprecio y miedo.
Debía tomar una decisión: continuar con sus pasos o volver por el mismo camino que había llegado. El conflicto residía en que ya se había sentido caer, sin embargo nunca había estado en el abismo. Entonces –pensó- si ya he caído pues no necesito estar en el abismo, pero si vuelvo todos verán que no estuve allí.
La incertidumbre le rebalsó el pecho con un fuego ardiente. Era tarde, si no elegía perdería toda posibilidad (la vida es así). Pero cómo es que alguien tan joven necesita tanto? Él solamente quería crecer de la mejor manera sin mirar atrás jamás, no quería volar, ya no quería soñar, necesitaba dormir y algún día despertar.
Era la vida quien lo miraba, lo miraba sólo a él (debía agradecer eso), sin embargo no lograba decidir resolver. Se dio la vuelta y miró la ciudad que había dejado, estaba anocheciendo y las luces comenzaban a encenderse, una neblina cubría el camino de regreso y mostraba dificultad.
Sus visiones se tornaban cada vez más claras pese a la neblina y oscuridad. La vida ya fatigada estaba a punto de otorgarle muerte al joven cuando éste decidió.
-¿De que me sirve tu presencia y tu oferta si no es para disfrutar? -le dijo a la vida- Ya no espero nada, ya no deseo nada, entonces… ¿Por qué debo transitar el abismo? ¿Por qué debo temer lo que piensen los demás? Si tu puedes responder estas preguntas haré lo que tu creas necesario –ofertó el joven.
La vida mantuvo el silencio, no pudo decir nada. Luego de unos instantes se disculpó y se marchó.
El muchacho entendió que ni la vida misma podía decidir en su lugar, entonces se percató de que conocía la ciudad y sintió que tenía allí un pendiente, pues tendría tiempo después para conocer el abismo y sus miserias.
Se encaminó hacia la ciudad a paso firme y en medio del camino aligeró sus pasos.
-Debería detener el tiempo- se dijo balbuceando.
Creyó que era posible y sólo bastaba con intentar. Intentó mirar más allá y cada paso que daba sentía que a su alrededor todo iba cada vez más y más lento.
Bufón Esgrimista
¿Alguien lo conoce?

1 comentarios:
wow O______O
realmente preciosa, simplemente
me gusto mucho como representaste a la vida, a la inminente desicion del joven, de sus miedos por lo que los demas fgueran a pensar de el, del miedo de tomar alguna decision
me representa mucho este texto tuyo, y lo digo con total sinceridad, porque me siento en una encrucijada, y puedo comprender a la perfeccion los sentimientos expresados
lindo, sigue escirbiendo
un saludo desde mi casa en la luna
Narzissa
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